Villajoyosa mira al mar con ambición. El Ayuntamiento y la Generalitat Valenciana trabajan ya de forma coordinada para que la nueva sede del Centro de Arqueología Subacuática de la Comunitat Valenciana (CASCV) se instale en el municipio, reforzando así su papel como enclave estratégico del patrimonio sumergido en el Mediterráneo.
La consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, ha visitado este lunes Vilamuseu junto al alcalde, Marcos Zaragoza, y parte de su equipo, en un encuentro en el que se han abordado distintas cuestiones relacionadas con el patrimonio histórico local. Sobre la mesa, un objetivo claro: que Vilamuseu albergue una nueva sede dedicada a la difusión, conservación e investigación de la arqueología subacuática.

La iniciativa permitirá «ir más allá de lo conseguido hasta ahora»
«Hemos acordado traer a Vilamuseu una nueva sede que esperamos que sea un referente», señaló Ortí, quien ha destacado como factores determinantes la trayectoria del museo y la singularidad del entorno. A escasos metros de la costa descansa el pecio Bou Ferrer, uno de los yacimientos romanos subacuáticos mejor conservados del Mediterráneo y el único declarado Bien de Interés Cultural en la Comunitat Valenciana.
Para el alcalde, la visita autonómica supone «un regalo debajo del brazo» fruto de meses de trabajo. «Tenemos argumentos más sólidos que nadie para albergar esta sede. El patrimonio que atesoramos y la experiencia acumulada nos permiten generar una sinergia única entre Vilamuseu y el futuro centro», afirma Zaragoza, convencido de que la iniciativa permitirá «ir más allá de lo conseguido hasta ahora».
Además el CASCV, dependiente de la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, centra su labor en el estudio, protección y divulgación del patrimonio subacuático. En este contexto, la Conselleria ha concedido además una ayuda de 111.862 euros a través del Plan Restaura 2025 para reforzar la protección del Bou Ferrer, cuya última gran intervención se realizó en 2019. Desde entonces, el yacimiento permanece bajo vigilancia del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil de Alicante, con seguimiento periódico de la Generalitat, el Servicio Municipal de Arqueología y la Universidad de Alicante.
El reconocimiento internacional avala esta trayectoria. En 2017, la UNESCO incorporó el proyecto ‘Un naufragio romano para la sociedad, el pecio Bou Ferrer’ a su Registro de Buenas Prácticas del Patrimonio Cultural Subacuático, distinción renovada en 2025 hasta 2029. Hoy, el Bou Ferrer no solo es objeto de investigación científica continua, sino también ejemplo de gestión responsable y divulgación pública: es el único pecio romano visitable bajo el agua en España y uno de los pocos en el mundo.

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