Hoy, 13 de febrero, se conmemora el Día Mundial de la Radio, una jornada para reconocer el valor de este medio histórico que, desde su invención, ha sido clave en la información, la cultura y la conexión de las comunidades.
Y como no, la radio ha vuelto a hacer magia en la comarca, los micrófonos de Onda Cero Marina Baixa, Radio Sirena COPE y Radio Benidorm Cadena SER se han entrelazado en una emisión conjunta que ya es tradición en la Marina Baixa. Cuarta edición de un encuentro que demuestra que, más allá de siglas y diales, la radio es compañerismo, servicio público y pasión compartida.
«Muy buenos días, soy Marta Llinares…», arrancaba la anfitriona desde los estudios de Onda Cero en Villajoyosa, esta vez saludando no solo a sus oyentes habituales, sino también a los de las otras dos emisoras. A su lado, Arturo Fernández y Silvia Yus—entre bromas sobre entradas imposibles para el Benidorm Fest y «melones» abiertos en antena— recordaban que esta cita comenzó como algo excepcional y hoy es una costumbre imprescindible.
La radio que resiste cuando todo se apaga
Entre risas y anécdotas, la conversación ha tomado un tono más solemne al recordar el apagón del 28 de abril de 2026. Aquel mediodía, cuando la luz y las telecomunicaciones cayeron en cascada, la radio volvió a demostrar por qué sigue siendo esencial.
Mientras estudios y redacciones improvisaban soluciones, generadores y baterías mantenían viva la señal. En el caso de Radio Sirena COPE, una inversión en baterías náuticas permitió sostener la emisión local durante más de cinco horas. Fue una carrera contrarreloj: apagar equipos no esenciales, priorizar la antena y, sobre todo, informar.
Semáforos sin funcionar, telefonía caída, incertidumbre en la calle. Y, sin embargo, la radio seguía ahí. Con boletines constantes, coordinación con autoridades y mensajes de calma, se convirtió en el hilo conductor de una jornada que puso a prueba la resiliencia de la comarca. «Cuando hay una crisis, ahí está la radio», resumían en el estudio.
Historias que solo la radio puede contar
La emisión especial también miró al pasado. Padres y madres de los locutores han participado con mensajes cargados de memoria sonora: viajes interminables acompañados por la voz de Luis del Olmo, despertadores con transistor incorporado, canciones dedicadas que cambiaron destinos.
Especialmente emotiva fue la historia de Anita, madre de Marta Llinares, que recordó cómo una dedicatoria radiofónica —la canción Un extraño para ti— transformó a un admirador en el amor de su vida. «Estuvimos casados 50 años», contaba con voz serena. Una historia que confirma que la radio no solo informa: une, emociona y deja huella.
Un medio que no se rinde
En tiempos de streaming, pódcast y pantallas infinitas, la radio sigue viva. «La llevan matando desde hace décadas», bromeaban en antena los tres locutores. Pero cada apagón, cada pandemia, cada momento crítico demuestra que su fuerza reside en lo esencial: la voz humana y la cercanía.
Y si hoy la radio ha sonado más fuerte que nunca, es gracias a los oyentes. A quienes nos escuchan cada mañana camino al trabajo, a quienes suben el volumen en casa, en el coche o en el móvil; a quienes llaman, participan, opinan y sienten la radio como algo propio.
En este Día Mundial de la Radio, solo podemos decir gracias. Gracias por estar al otro lado, por confiar en nuestras voces y por convertir cada programa en una conversación compartida. Porque la radio no se entiende sin sus oyentes.
Seguimos aquí, acompañándoles. Mañana, y todos los días.
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