La playa de la Solsida, en Altea, ha registrado este sábado un nuevo desprendimiento de rocas que no ha dejado heridos. El incidente se ha producido unos días después de otro episodio similar, cuando la caída de piedras sorprendió a un bañista que se encontraba en el agua y afortunadamente no sufrió daños.
Los dos sucesos vuelven a poner el foco sobre la seguridad en este tramo del litoral, que permanece señalizado y con restricciones de acceso. El concejal de Seguridad Ciudadana, Déo Sánchez, ha explicado que el Ayuntamiento mantiene estas medidas desde hace meses y ha pedido que sean respetadas.
«Entendemos que la Solsida es un entorno natural muy atractivo, pero cuando la zona está cerrada por riesgo hay que respetar la prohibición y hacer caso a las indicaciones», ha señalado.
El Ayuntamiento reforzará la vigilancia
Tras este nuevo episodio, el Consistorio continuará reforzando la vigilancia mientras trabaja con los organismos competentes para buscar una solución definitiva.
Sánchez ha insistido en que las restricciones responden a un peligro real y ha apelado a la responsabilidad de quienes frecuentan este punto de la costa para evitar nuevos incidentes.
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