spot_img
More
    InicioNoticiasBenidormGuillermo Amor: «Es un honor ser reconocido por tu gente, en tu...

    Guillermo Amor: «Es un honor ser reconocido por tu gente, en tu tierra, Benidorm, donde todo comenzó»

    publicado el

    Guillermo Amor es uno de esos nombres que resuenan con fuerza tanto en el panorama futbolístico nacional como internacional.

    En Mediodía Radio Sirena, nos ha acompañado para rememorar los primeros pasos de una carrera que lo llevaría desde su Benidorm natal hasta lo más alto del fútbol europeo. Un viaje que empezó con un sueño, una pasión inquebrantable y una oportunidad única.

    Desde el primer momento, Guillermo nos recibe con la cercanía que lo caracteriza y agradece la invitación: «Tenía pendiente venir algún día, y aquí estamos». Así comienza un relato lleno de nostalgia y detalles únicos sobre una época en la que el fútbol todavía se escribía con tinta romántica y las oportunidades no eran tan comunes como hoy.

    Origen del sueño futbolístico

    Corría el año 1979 cuando un joven Guillermo disputaba un torneo de Semana Santa con el equipo de Benidorm. Allí, entre partidos infantiles y miradas curiosas, se encontraban ojeadores del Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona. Fue el conjunto azulgrana quien se adelantó y, tras una semana de prueba en la Ciudad Condal, terminó por fichar al prometedor jugador. «Fue durillo al principio», recuerda Amor, mencionando el frío, el nivel competitivo y lo que suponía dejar su hogar con apenas 12 años.

    Pero aquello era solo el inicio de una aventura mayor. «Me gustaba mucho el fútbol, disfrutaba muchísimo… Quería ser futbolista», dice Guillermo con esa seguridad que muy pocos tienen a tan temprana edad. En enero de 1980, con tan solo 12 años, dejaba el colegio en Benidorm para integrarse en la recién inaugurada residencia de la Masía, todo un hito para la época.

    Y es que, como bien apunta delante los micrófonos, «antes no era habitual que un niño tan joven saliera de casa», y menos aún para ingresar en un centro formativo como la Masía, que empezaba a abrir sus puertas a talentos de toda España. Guillermo fue uno de los pioneros. «Se inauguró justo ese año… Yo fui de los primeros que llegaron de fuera de Cataluña», señala, marcando el inicio de un cambio de paradigma en el fútbol base del país.

    Durante aquellos primeros años en la Masía, Amor compartió experiencias con nombres que también dejarían huella: Ángel Pedraza, Viñals, Faradera… jugadores que, como él, soñaban con pisar el Camp Nou algún día. «Me ayudaron muchísimo. Fueron como mis hermanos mayores», recuerda con cariño.

    A los 14 años, Guillermo ya estaba haciendo historia. Participó en la inauguración del Mini Estadi en 1982, un evento especial que contó con la presencia de Diego Armando Maradona. «Fue una mezcla entre primer equipo y filial. Yo andaba por allí… me dijeron ‘súbete para el Mini Estadi que hay un acto’, y así fue», relata entre risas, demostrando que incluso los momentos históricos a veces llegan sin previo aviso.

    Además, el futbolista recuerda con una sonrisa su primer contacto con el vestuario del primer equipo. «Me metieron con ellos y estaba como diciendo: ¿dónde me he metido?», cuenta. Tras cambiarse rápidamente, fue directo al banquillo sin saber que esa misma tarde debutaría, sustituyendo a un compañero. Incluso Maradona tuvo su ratito aquel día, «yo era muy pequeño, pero la ilusión y la emoción fueron enormes», rememora. Para él, Maradona marcó una época junto a Schuster, ídolos que encendieron su pasión por el fútbol.

    Su verdadero debut en Primera División llegaría en el Camp Nou, nada menos que en un derbi ante el Espanyol. Fue la primera jornada de la Liga 88/89, justo en el inicio de la era Cruyff. «Se renovó la plantilla, subimos algunos del filial y empezamos la pretemporada en Papendal, en Holanda», recuerda. Aquel día, Amor entró al campo sustituyendo a Eusebio, sin imaginar que sería el inicio de una década prodigiosa como miembro del primer equipo.

    Diez años en la cima

    Diez años en el Barça (1988-1998) no son poca cosa, sobre todo cuando se han vivido desde dentro momentos históricos como la formación del Dream Team. «El Barça siempre fue un club de ‘y si…’, pero con Cruyff y ese equipo se rompió esa barrera mental. Ganar títulos ya no era una excepción» relata con orgullo. La filosofía de juego, la mentalidad, y el ambiente en el vestuario hicieron de esos años una etapa dorada. «Disfrutábamos los entrenamientos, había una conexión única con la afición… ahora todo es más frío», lamenta.

    El 20 de mayo de 1992, día mítico en la historia azulgrana, Amor no pudo estar en el césped. Una tarjeta amarilla ante el Benfica lo dejó fuera de la convocatoria para la final de Wembley. «Fue una decepción no poder estar ni en la concentración ni en el viaje. Lo vi desde la grada con los aficionados, fue un sufrimiento, pero una alegría inmensa». Aquel año fue inolvidable: Copa de Europa, Liga, Juegos Olímpicos en Barcelona… e incluso su boda. «Todo iba tan bien, que decidimos casarnos», dice entre risas.

    Su marcha del club en 1998 no fue fácil. «Llevaba desde los 12 años, era mi casa, no conocía otra cosa», reconoce con voz serena. Después de 18 años en la institución, tocaba cambiar. «Fue duro. El Barça era todo para mí». Probó suerte en Italia, luego en el Villarreal y acabó en Escocia, donde casi sin darse cuenta, colgó las botas. Fue entonces cuando le ofrecieron volver al club de su vida, esta vez para trabajar en el fútbol base. «Fue tan bonito… fue como cerrar el círculo», explica.

    El hijo de Benidorm

    El vínculo entre Guillermo Amor y su ciudad natal nunca se rompió. Tanto es así que en 2010, la ciudad le rindió homenaje poniendo su nombre a la Ciudad Deportiva local. «Es un honor que te reconozcan en tu tierra, por la gente que quieres, donde creciste. Es algo muy bonito», afirma. Pero ese cariño venía de antes. Durante años, organizó el Torneo de Fútbol Playa Guillermo Amor, un clásico de los veranos en la Playa de Levante. “Era agotador pero muy divertido. Jugábamos hasta nosotros. La playa se llenaba, se paraba el tráfico… era una fiesta», recuerda con nostalgia.

    Guillermo Amor ha vivido el fútbol desde todos los frentes: niño promesa, jugador profesional, entrenador, directivo… y padre. Uno de sus hijos sigue vinculado al deporte y, desde esa experiencia, Amor ofrece una reflexión sensata: «Los niños deben disfrutar, estudiar y mejorar. No hay que forzar la máquina. Si tienen talento, los clubes ya los verán». Para los padres, pide responsabilidad y calma. «Vivimos en una época donde todo se quiere rápido: llegar pronto, ganar dinero… pero esto es un proceso, y hay que quemar etapas. La prisa no es buena consejera».

    Con su largo camino recorrido, Guillermo Amor no solo representa el espíritu de una generación que transformó al FC Barcelona, también es símbolo de cómo los valores del deporte, el trabajo y la humildad pueden dejar huella. Hoy, su legado vive tanto en la historia del club como en cada rincón de Benidorm donde se pronuncia su nombre con respeto y cariño.

    Más noticias en www.radiosirena.es o en directo en el 98.9FM y 89.8FM.

    Escucha la radio en Directo

    spot_img
    spot_img