El alcalde de Tàrbena, Francisco Javier Molines, ha repasado en Mediodía Radio Sirena Cope sus dos primeros años de mandato desde las elecciones municipales de 2023.
Un periodo marcado por su gestión al frente de un partido independiente (IPT), su relación con la oposición y proyectos destacados como la reforma del depósito de agua, vital para el suministro del municipio, o la rehabilitación de la Casa de Cultura, que ha recibido una nueva cubierta y refuerzo de la fachada para garantizar su seguridad y funcionalidad. También ha destacado la mejora de la piscina municipal, dividida en dos fases debido al aumento de los costes, cuya reapertura está prevista para el 1 de julio.
«Soy amigo de todos y de momento no tengo ninguna queja sobre la relación con la Diputación o la Generalitat», ha asegurado Molines. «Ahora la comunicación es mucho mejor que hace unos años; si tocas la puerta en Valencia o Alicante, pasas para adelante y te escuchan. Especialmente con la Diputación, que es providencial para el pueblo».
Sobre la independencia política de su grupo municipal, el alcalde fue enfático en las ventajas que esto supone para la gobernabilidad: «Ser un partido independiente tiene cosas que son mucho mejores que ser un partido grande. No tenemos que estar atados a líneas políticas nacionales o autonómicas y podemos expresarnos libremente. En mi grupo hay gente de derechas y de izquierdas, pero trabajamos por el pueblo sin problemas. Esto hace que las decisiones sean más transparentes y centradas en el bien común».
Depósito de agua, Casa de Cultura y piscina municipal
Respecto a temas clave, en Tárbena, un municipio de 634 habitantes, el agua es uno de los temas clave. Molines detalla: «Hemos tenido mucha suerte porque el nuevo depósito de 500 metros cúbicos está en marcha. El antiguo tuvo un fallo, pero ya no lo usamos. Estamos en contacto con el ciclo hídrico para poder reparar lo antes posible».
Sobre la Casa de Cultura, que ha sufrido importantes reformas, el alcalde explica: «La primera actuación fue arreglar la cubierta, que era plana y tenía filtraciones. También se ha renovado el revestimiento cerámico, porque algunas piezas se soltaban y podían ser peligrosas. Será un espacio para el teatro, la banda de música y un museo etnológico. El pueblo vive la cultura y lo siente suyo».
Uno de los proyectos destacados es la mejora de la piscina municipal, «una instalación construida en 1987 que necesitaba reformas para estar a la altura del siglo XXI. Molines comenta: «La reforma la dividimos en fases. Ahora hemos arreglado la ‘playa’ exterior y esperamos abrirla el día 1 de julio. Será un espacio clave para el ocio en invierno y verano».
Protección ambiental, cuidado del entorno y astroturismo
El alcalde también ha abordado la recuperación tras el incendio de abril del año pasado: «El entorno está mejorando mucho gracias a las lluvias. La naturaleza es sabia y poco a poco la vegetación vuelve. No hemos recibido replantaciones de la administración, pero intentamos cuidar el entorno nosotros mismos para evitar futuras desgracias».
Un tema polémico es la tirolina que planean instalar en el municipio, que Molines presenta con humor y realismo: «Van a llegar los ladrones y se van a llevar todo menos los anclajes de madera. Estamos pensando en poner cámaras de seguridad, pero es complicado por la extensión del terreno. La tirolina mide 400 metros y va desde la ‘Montañeta’ hasta el mirador. Queremos que sea un proyecto estrella que atraiga turismo».
Además, el alcalde subraya el potencial del astroturismo en Tárbena el cual está funcionando correctamente. Y muchas de algunas razones cuenta Molines es que, «aquí no hay contaminación lumínica y se pueden ver las estrellas muy bien, hay cantidad de miradores en los que se pueden hacer rutas. De hecho, hemos lanzado una campaña para quienes quieran disfrutar del cielo nocturno».
Energía solar y comunidad energética
Respecto a las energías renovables, Molines destaca la posibilidad de instalar placas solares «en cualquier cubierta de Tárbena siempre esta», aunque «lo único que falta es un lugar donde poner plaques solares y que estén», apunta. Para facilitar esta tarea, se ha desarrollado un estudio que identifica «cuáles son las zonas mejores y cuáles no, cuáles están más encaradas a la zona que más eficiencia tendrá solarmente».
Además, el proyecto no se queda solo en la instalación individual. La comunidad energética emerge como una fórmula para agrupar a interesados, «con o sin el ayuntamiento», en edificios que dispongan de «una cubierta suficientemente grande para generar energía compartida.
«Si no es suficientemente grande, no daría para todos», reconoce Molines, explicando que la energía producida puede destinarse a autoconsumo o inyectarse a la red eléctrica, y que «los beneficios redundan en cada uno de los socios que se han hecho».
Sobre el papel del ayuntamiento, Molines aclara que este puede facilitar la instalación en edificios públicos, pero la comunidad energética puede organizarse también sin su participación directa: «Puede ser un edificio público y después repartir los supuestos beneficios entre todos los que estén dentro de la comunidad o poner alrededor de ser un edificio público un edificio privado».
Despoblación rural
Finalmente, al mirar hacia el futuro, el alcalde Francisco Javier Molines traza una hoja de ruta ambiciosa pero muy consciente de la realidad del municipio. «Quiero que la población crezca un poco», afirma con claridad, reconociendo uno de los principales desafíos a los que se enfrenta Tárbena: la despoblación.
Aunque en el último año el padrón ha registrado un leve repunte, la tendencia general sigue preocupando. Por ello, desde el ayuntamiento se están impulsando proyectos que no solo mejoren la calidad de vida de los vecinos actuales, sino que también atraigan a nuevos residentes y visitantes.
Entre esas iniciativas destaca la construcción de una gran tirolina de más de 400 metros de longitud y unos 100 metros de altura, que atravesaría un espectacular paraje natural desde la “Montañeta” hasta el mirador de Tárbena.
«Estamos buscando financiación para poder llevarla a cabo, porque creemos que puede ser un revulsivo turístico importante», explica Molines. Pero no se trata solo de aventura: el consistorio también tiene previsto construir un puente colgante y habilitar nuevas zonas de esparcimiento y ocio familiar que permitan a los visitantes disfrutar del entorno natural y al mismo tiempo dinamizar la economía local.
Al mismo tiempo, el equipo de gobierno no olvida a quienes llevan toda la vida en el pueblo. «Uno de los proyectos que consideramos fundamentales es la creación de un centro social dirigido a las personas mayores. En Tárbena hay mucha gente mayor, y creemos que merecen un espacio adaptado y digno donde puedan reunirse, participar en actividades y recibir servicios adecuados», añade el alcalde. Esta atención a las personas de mayor edad se combina con una visión integradora y proactiva para toda la comunidad.
Con estas palabras y estos proyectos, Francisco Javier Molines transmite una visión honesta, realista y a la vez ilusionante de su gestión. Un equilibrio entre tradición y modernidad, entre identidad rural y futuro sostenible. «Lo que queremos es que Tárbena no solo sobreviva, sino que viva con plenitud. Que sea un pueblo donde la gente quiera quedarse, volver o descubrirlo por primera vez», concluye. Una declaración de intenciones que deja claro que el corazón de Tárbena late con fuerza y con esperanza.
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