Benidorm ha vuelto a mover ficha en el tablero internacional del ciclocross. Después de tres ediciones que han convertido a la ciudad en una parada imprescindible del invierno ciclista, este viernes anunció oficialmente su candidatura para albergar el Mundial de 2031, un salto de ambición que confirma su rápida transformación en referente de este deporte.
El anuncio se produjo durante la presentación de la próxima cita de la Copa del Mundo, que regresará el 18 de enero con su cuarta edición. El acto, celebrado frente a la playa de Levante, reunió a autoridades municipales, autonómicas y a los responsables del proyecto, encabezados por Pascual Momparler, quien ha vuelto a subrayar la dimensión que ha alcanzado el Benidorm CX: «Esta ciudad se ha ganado su sitio. Hemos demostrado que podemos organizar algo grande y ahora vamos a por el mayor reto».
No es un objetivo menor: España lleva desde 1990 sin acoger un Mundial de ciclocross, y la UCI mantiene abiertas sus candidaturas a partir de 2031. Benidorm quiere ocupar ese hueco y apoyarse en un historial reciente difícil de igualar. En apenas tres años, la prueba ha reunido a 16.000 espectadores por edición, ha disparado la actividad económica local y ha visto coronarse a figuras como Mathieu van der Poel, Wout van Aert o Thibau Nys.
La edición de 2026 llegará repleta de cambios que buscan elevar aún más el listón. El circuito se reinventará con un arenero de más de 100 metros, una llegada en subida tras un tramo de escaleras y varias secciones nuevas pensadas para aumentar la dificultad técnica. Comprometidos ya están nombres como Thibau Nys, Toon Aerts y, previsiblemente, el vigente campeón del mundo, Van der Poel.
El alcalde, Toni Pérez, ha destacado que la candidatura no es un gesto simbólico, sino un proyecto maduro que cuenta con el respaldo de las instituciones y del propio tejido deportivo de la ciudad: «Benidorm vive el ciclocross como pocos lugares. Tenemos la experiencia, la afición y la infraestructura. Estamos listos para un Mundial».
Mientras se aguarda la decisión de la UCI, prevista para septiembre, Benidorm sigue fortaleciendo su papel como epicentro del ciclocross mediterráneo. Si la candidatura prospera, la ciudad podría volver a vivir un campeonato del mundo tres décadas después de aquel histórico 1992. Y esta vez, sobre el barro.
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