Benidorm se despertó ayer bajo un manto de lluvia que, aunque constante, no ha provocado problemas destacados en la ciudad.
Durante el día de Navidad, las precipitaciones alcanzaron los 48 litros por metro cuadrado en el Rincón de Loix, mientras que en la zona centro y Poniente se registraron acumulados de entre 44 y 48 litros, según informaron hoy el alcalde Toni Pérez y el concejal de Ciclo del Agua, José Ramón González de Zárate.
Los responsables municipales destacaron la eficacia de las infraestructuras hidráulicas, que volvieron a demostrar su capacidad para gestionar un episodio de lluvias intensas pero no torrenciales. «En términos generales, nuestras redes han respondido muy bien, permitiendo que la ciudad transcurriera con normalidad», han subrayado.
Además, Pérez ha destacado que en algunos municipios del interior de la Marina Baixa se llegaron a duplicar los registros de Benidorm, un dato que será clave para recargar acuíferos y mejorar los recursos de los embalses locales.
«Podemos decir que fue un episodio de lluvias intensas que benefició a la ciudad, sus jardines y calles, sin causar ninguna consecuencia negativa para la población», han concluido las autoridades.
Con este episodio, Benidorm confirma una vez más la eficiencia de su red hidráulica y se asegura de que la lluvia, incluso en Navidad, sea más un regalo para el medio ambiente que un inconveniente para los ciudadanos.

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