El Palau l’Illa d’Esports de Benidorm ha sido hoy el escenario de una exhibición de canes guía, donde más de 1.000 asistentes han podido conocer cómo es la vida de estos animales y, sobre todo, el impacto positivo que tienen en la vida de las personas que más lo necesitan.
A la exhibición ha acudido el alcalde de Benidorm, Toni Pérez, además del edil de Movilidad, y otros miembros de la corporación, que han acompañado a Enrique Llin, presidente del Consejo Territorial de la ONCE en la Comunidad Valenciana, y Estela Medina, directora de la ONCE en Alicante.
En su intervención, el alcalde Toni Pérez ha recordado que Benidorm se propuso en 2015 convertirse en un destino turístico inteligente (DTI) certificado, siendo la primera ciudad en lograrlo y de que uno de los pilares fundamentales para obtener esta certificación es la accesibilidad, un aspecto evaluado mediante auditorías.
Aunque en su inicio la ciudad superó la auditoría con una puntuación baja en comparación con otros criterios, en 2024 ha mejorado significativamente, aumentando 20 puntos y alcanzando más de 83 puntos porcentuales. Pérez ha subrayado el trabajo realizado desde 2020 con un Plan de Accesibilidad Universal, en el cual la ONCE desempeña un papel clave.
A los asistentes se les ha explicado las principales razas de perros que son empleadas como perros guía, como labradores, ‘golden retriever’ o pastor alemán entre otros. También la importancia de la etapa de socialización cuando son cachorros y la de aprendizaje.
El papel de la ONCE
Hay que destacar que desde la ONCE, se han facilitado más de 3.000 perros guía a personas ciegas o con discapacidad visual, mejorando su seguridad y autonomía en sus desplazamientos. Actualmente, hay más de 1.000 perros guía en activo en toda España, de los cuales 84 se encuentran con usuarios en la Comunidad Valenciana.
La ONCE tiene como una de sus máximas la inclusión de las personas ciegas en la sociedad. El empleo, las relaciones sociales y culturales y la autonomía personal son los pilares sobre los que se apoya esa labor.
Por ello creó la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG) adoptando el modelo de las escuelas de perros guía europeas y norteamericanas. Ubicadas en Boadilla del Monte (Madrid), sus actuales instalaciones dan cabida a todos los servicios: crianza, alojamiento y cuidado de cachorros, entrenamiento e instrucción de perros, clínica veterinaria, albergue para perros retirados y residencia para la formación de usuarios.
Exhibición
La demostración ha comenzado con una exhibición de obediencia por parte de los perros guía, seguida de diversas pruebas en las que los animales han tenido que desenvolverse en entornos con obstáculos, simular una estancia en una cafetería y, por último, participar en una actividad de ocio específica para los perros guía.
Para finalizar la exhibición, se ha invitado a una autoridad a vivir la experiencia de desplazarse con un perro guía, poniéndose en el lugar de una persona con discapacidad visual. El elegido ha sido el concejal de Movilidad y Espacio Público, Francis Muñoz, a quien se le ha colocado un antifaz para hacer la experiencia lo más realista posible.
Acompañado por un instructor, el concejal ha recorrido la pista de demostración tal como lo haría una persona ciega con su perro guía. El recorrido ha sido lineal, atravesando diferentes zonas con desafíos cotidianos como obstáculos, rampas, pasos de cebra, áreas de obras, escaleras y una cafetería, brindando una visión clara de las habilidades y el entrenamiento de los perros guías en situaciones reales.
¿Cómo es el entrenamiento de los perros guía y la vida de sus usuarios?
En los micrófonos viajeros de Mediodía Radio Sirena, hemos escuchado a dos de los protagonistas de la exhibición: el entrenador de perros guía, Rafa Alameda, y el usuario de perro guía, Moisés Moreno. Ambos nos han explicado en detalle el proceso de educación y crianza de los perros, desde el principio hasta el final. Por su parte, Moisés ha compartido cómo su vida ha cambiado gracias a la compañía de su perro guía.
En concreto, Rafa Alameda nos ha explicado que el entrenamiento de los perros guía es completamente diferente al de los perros de rescate. En los perros de rescate se potencia el olfato, «mientras que en los perros guía el enfoque está en desarrollar su habilidad y educación para acompañar a las personas con discapacidad visual».
También ha hecho hincapié en que el proceso comienza cuando los perros pasan un año con una familia educadora, adaptándose a los entornos de la vida cotidiana. «A los 14 meses inician el entrenamiento, que dura aproximadamente seis meses, y a los dos años ya acompañan a las personas con discapacidad visual», explicaba Alameda.
Sin embargo, el verdadero resultado se refleja en los ojos de Moisés Moreno, usuario de perro guía, quien asume la responsabilidad de su perro guía, Odri. Como él mismo dice: «No solo es un perro, es mi familia, el hermano de mis hijos y, sobre todo, mis ojos. Me ha cambiado la vida».
Moisés nos contaba que su mayor ilusión era poder llevar a sus hijos al colegio sin la ayuda de nadie. Su vida ha cambiado, pero Odri ha sido la continuación de Sauka, su primer perro guía. Desde joven, Moisés asumió la responsabilidad de un perro guía como si fuera un hijo, aprendiendo a ser responsable.
Sobre su adaptación, nos cuenta que fue un proceso duro, ya que cada perro es un mundo. «Al principio, en el Colegio de la ONCE de Perros Guía, me dijeron que debía confiar en el perro si quería lograrlo. Ir por la Gran Vía caminando habría sido imposible para mí sin esa confianza», nos ha explicado.
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