
Me refiero a una profesional de la música llamada Natalia Kulesh, rusa de nacimiento y afincada en Benidorm desde hace tres años. Su instrumento es la mandolina; también el domra (parecido a la mandolina). Cuando llegó a Benidorm no la conocían más que algunos rusos, a cuyos hijos daba clase de música en el Centro Social Llorca Linares; muy pronto entró a formar parte de la rondalla manchega Tramontana, lo cual le sirvió para conocer a mucha gente. En sus principios, para ganarse el sustento tocaba en la calle, en Altea y en Benidorm. Pronto fue descubierta por directores de coros (La Nucía, Benidorm y Alfaz del Pi). Y desde hace un año, la llaman para tocar en la prestigiosa orquesta del ADA, de tal manera que el pasado agosto ha estado de gira con dicha orquesta por Lituania y Francia. Y el jueves día 24 de septiembre, junto con una pianista, ofreció un concierto en el salón de actos del ayuntamiento de Benidorm, patrocinado por la Concejalía de Cultura de nuestro ayuntamiento. La pianista acompañante es Gabriela Törók, de origen húngaro, profesora de piano, afincada en España desde hace más de quince años. Ambas profesionales nos deleitaron con un maravilloso concierto de música europea, como Boccherini, Tchaikovsky, Chopin, y española, como Sarasate, Falla, Iradier… También ha dado varios conciertos en la Sala de Fiestas Rogers, de La Vila. Por fin se le está reconociendo su valía profesional desde las instituciones y se está abriendo camino en la música, que es su vida. Ojalá permanezca en Benidorm para seguir escuchándola acompañando a coros y orquestas, a la rondalla Tramontana o tocando en solitario.
Manuel Palazón

