
¿Será casualidad? El movimiento therians, aparecido recientemente en varios países y que ha invadido las redes sociales, tiene que ver con la conexión psicológica del hombre con un animal, de tal manera que hay miles de personas que andan a cuatro patas como si fueran perros o gatos por las calles de muchas ciudades. Y digo casualidad y no causalidad porque acabo de estrenar el pasado sábado una obra de teatro, titulada “Una farola en el salón”, escrita por Santiago Paredes hace 35 años, cuyo argumento es el siguiente: un respetable economista dice estar harto de la condición humana y decide comportarse como un perro; durante toda la trama, simbólica, imposible y del absurdo, la esposa y los hijos reciben visitas de ilustres personajes y organismos interesados por el asunto: un ministro, un representante de la sociedad protectora de animales, un ejecutivo americano, un cura, un médico… y llamadas telefónicas de la televisión inglesa, del Vaticano… La farola es lo piensan comprarle al protagonista, señor-perro, para que haga pipí si no tiene ganas de salir a la calle. Es una comedia divertida. Como se ha puesto de moda el tema, la llevaremos más veces a las tablas en Benidorm y comarca. Parece que el autor ha sido un visionario al escribir esta pieza dramática. Ah, el montaje de esta comedia ha corrido a cargo del grupo de teatro Catarsis, bajo mi dirección.
Manuel Palazón



