
Es una fiesta pagana que tanto se celebra en Estados Unidos y en América Latina. Es el Día de los Muertos. Y consiste en disfrazarse, imitando en lo posible a los difuntos (calaveras, sangre y expresiones terroríficas con objeto de infundir miedo). Sus orígenes se remontan al Samhain, una celebración de los pueblos celtas que marcaba el final de las cosechas y el comienzo del invierno; más tarde, se fusionó con festividades cristianas y viajó a América gracias a la inmigración europea, especialmente a la irlandesa. Miedo, terror, repulsión que tanto atraen a niños y adultos. Y los comercios hacen su agosto. No es demasiado criticable: es una fiesta más, y se gana más que se pierde. Lo que sí se ha perdido, casi al cien por cien, es la representación del Tenorio, del poeta romántico José Zorrilla (siglo XIX), donde predomina el donjuán cínico y mujeriego y el desafío a los muertos. Era costumbre de llevarlo a las tablas para el Día de Todos los Santos (también en televisión), pero hoy día se encuentra en plena decadencia. Algunos años, ciertos grupos de teatro locales lo representan en Benidorm y otros pueblos de la comarca. Este año vamos a hacer algo especial: la emisión de un radioteatro con el título de Doña Juana Tenorio, una versión paródica de la tradicional obra de Zorrilla. La han grabado varios actores del grupo de la ACB y la emitirá La Ser, con toda probabilidad, el 29 de octubre. Es una versión interesante: Serafín es un estudiante de Teología, asediado por dos mujeres, Doña Juana Tenorio y doña Luisa Mejía, ambas con la ayuda de la celestina Brígida. Nos recuerda mucho al original, porque hay versos calcados. Al final, doña Juana conquista a Serafín y doña Luisa se queda con dos palmos de narices.
Manuel Palazón


