Un atún rojo de cerca de 250 kilos y más de dos metros de longitud ha sido interceptado frente a la costa de Villajoyosa tras ser capturado de forma furtiva por los ocupantes de una embarcación recreativa. La actuación se produjo durante la primera noche de la temporada de pesca de esta especie y ha tenido como consecuencia cinco denuncias contra el patrón.
Los hechos ocurrieron el pasado 16 de junio, cuando una patrullera del Servicio Marítimo
Provincial de Alicante divisó la embarcación a unas seis millas (9,7 km) del puerto vilero. Al
percatarse de la presencia de los agentes, sus ocupantes cambiaron el rumbo y terminaron
deteniendo la marcha.
La maniobra levantó sospechas entre los agentes y decidieron inspeccionar la nave. En su interior encontraron el ejemplar de atún rojo que no había sido declarado a través de PescaREC, la aplicación obligatoria para comunicar este tipo de capturas. En este sentido, el patrón tampoco pudo acreditar que tuviera en vigor la licencia de pesca marítima correspondiente, ya que con aquello la investigación sacó a la luz otras infracciones.
El barco no disponía de las bengalas reglamentarias y su responsable tampoco pudo presentar el seguro obligatorio. En total, se tramitaron tres denuncias relacionadas con la pesca y otras dos por falta de recursos relacionados con la seguridad marítima. Finalmente, el ejemplar intervenido fue entregado a una organización benéfica de Alicante, que lo destinó a su comedor social.

Normativa de Pesca
El atún rojo es una de las especies más emblemáticas del Mediterráneo, pero también una de las que más ha sufrido la sobreexplotación durante décadas. La recuperación de sus poblaciones ha sido posible gracias al plan impulsado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), que establece cuotas anuales y reparte las capturas entre las distintas modalidades de pesca.
Para poder pescar atún de forma recreativa es necesario contar con una autorización específica y con la licencia en vigor. Además, el pescador debe avisar previamente de la salida y comunicar cualquier captura a través de la aplicación Pesca REC. Si el ejemplar llega vivo al barco debe ser devuelto al mar, mientras que solo se permite conservar uno al día cuando muere accidentalmente durante el combate de pesca. En cualquiera de los casos su venta a nivel particular está totalmente prohibida.
La pesca furtiva dificulta el control de una especie sometida a límites muy estrictos y rompe la trazabilidad necesaria para conocer cuántos ejemplares se capturan realmente. A su vez perjudica a la flota profesional y a los pescadores recreativos que sí cumplen la normativa diseñada para evitar que el atún rojo vuelva a quedar al borde de la extinción.
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